Aprovechando las vacaciones de navidad, también fui a NYC. Además de pasearme por SOHO y comprar un par de cosillas, la cosa no podía estar carente de espectáculos. Así que fuimos a ver la flauta mágica de Mozart en el Metropolitan... no es primera vez, ya me tocó ver Tosca (la escenografía de Zeffirelli soberbia, el final apurado y poco coherente ) y die Walküre (OK, con un Plácido Domingo de peluca rubia poco creíble como el héroe germánico) en el famoso escenario. Personalmente prefiero las casas de ópera más clásicas... O sea, si lo comparo con el Palais Garnier de Paris, no hay dónde perderse. En todo caso, la puesta en escena fue espectacular. La mise en scène llena de elementos provenientes de la masonería, obvio, pero había un claro toque oriental que le aportó novedad (todo el maquillaje era en estilo Kabuki). Además, estuvo lleno de tiernos muñecos (influenciados por los de Praga), especialmente en la danza de los esclavos de Monostatos (inspirados claramente en el oso polar de Coca-Cola), y cuando Papageno y Papagena realizan sus planes de tener una prole infinita. Para rematar, una dramática entrada alada de la Königin der Nacht, que de por sí es fabulosa con su der Hölle Rache kocht in meinem Herzen ("la venganza del infierno hierve en mi corazón", sin duda mi aria favorita de Mozart). Simplemente, mágico.Labels: USA



